” Cómo tratar copropietarios difíciles o personas complicadas.”

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Uno de los problemas que tiene la mayoría de personas cuando estamos conversando o recibiendo un reclamo como es habitual en los conjuntos de P.H. es no dejar que hable el otro y descargue todo lo que tiene por decir, quizá a la mitad de lo mencionado ya usted esté involucrado sintiéndose ofendido, queriendo interrumpir para decirle también cuantos pares son tres moscas, verdad?

Usted puede darle lo que todos quieren, le gustaría tener una frase mágica que sirva para detener las discusiones, para eliminar malos sentimientos, crear buena voluntad y hacer que se lo escuche atentamente?

¿Sí? Pues bien, aquí está! Comience diciendo: “Yo no le puedo culpar por sentirse como se siente, si yo estuviera en su lugar no hay duda que me sentiría de la misma manera”

Una frase como esa suavizará a la persona más pendenciera del mundo. Pronúnciela con toda sinceridad porque es cierta, si usted estuviera en el mismo lugar que la otra persona es evidente que pensaría igual que esa persona.

La única razón por la que usted no sea una víbora, es que sus padres no eran víboras.

Muy poco crédito merece usted por ser lo que es y recuerde que muy poco decrédito merece por ser como es la persona que se le acerca irritada, llena de prejuicios, irrazonable. Tenga compasión del pobre diablo. Apiádese de él. Simpatice con él. Dígase, “Ése, si no fuera por la gracias de Dios, podría ser yo”

Las tres cuartas partes de  las personas con quienes se encontrará usted mañana tienen sed de simpatía. Démosle simpatía y nos tendrán cariño, Si o no?

Domine y controle sus emociones, no actué como un tonto, esté siempre por encima de los tontos, y convierta la hostilidad que le dan algunas personas al hacerle un reclamo en amistad, tómelo como un reto personal, como auto ayuda y construcción de un ser mucho mejor que ayer.

En una conferencia cometí el error de llegar 30 minutos tarde, la gente tiene una expectativa muy grande y estos errores se pagan, al llegar pedí disculpas, y sin más miramientos arranqué con la conferencia, en las evaluaciones que suelo pasar a mis asistentes, hubo algunas observaciones bastante insultantes, ofensivas, discriminatorias y algunas con palabras que me daban vueltas en la cabeza.

Entre esas tomé con atención la de una señora que si yo le hubiera mencionado a su madrecita no hubiese escrito lo que escribió. Tuve impulsos de escribirle manifestándole que si bien cometí un error llegando tarde ella cometió un error en cuanto a cortesía y respeto, pero no lo hice, domine y controle mi emoción, y comprendí que cualquier tonto acalorado haría lo mismo.

Lo tomé como un desafío y la llamé, la conversación fue más o menos así:

YO: Señora Fulana de Tal, usted me escribió en una evaluación sus observaciones personales, y quiero darle las gracias.

ELLA: Con quien habló?

YO: Hace poco di una conferencia, a la que usted asistió y cometí el imperdonable error de llegar media hora tarde. Fue un error estúpido y  quiero pedirle disculpas, Fue muy amable de su parte tomarse el tiempo y escribirme, lo cual valoro mucho.

ELLA: Siento mucho lo que le escribí pero llegamos con mi amiga 5 minutos antes de las 8.00 am y usted llegó a las 8:30 am y es una falta de respeto.

YO: Tiene usted toda la razón, yo en su lugar también me hubiese puesto como usted lo hizo, además hubiese escrito un par de cosas más por el irrespeto al tiempo de los demás, por eso quiero pedirle disculpas nuevamente, es un error imperdonable y admito que irrita inclusive al que llega tarde siempre.

ELLA: Yo también le pido disculpas por expresarme de esa manera, pero es que me dio mucha rabia.

YO: Usted no debe disculparse, pocas personas se toman el tiempo de escribir y manifestar algo tan válido en las personas como respetar el tiempo, abrigo la esperanza de verla en mi próxima conferencia y recibir sus apreciadas observaciones si nota algún error.

ELLA: Gracias por entenderme, parece usted muy agradable, me gustaría conocerlo mejor.

Reconocimiento honesto

El mejor secreto guardado para tratar con gente difícil, es hacer que la gente haga lo que usted quiere que haga. Parece un desacierto si lo analizamos, pues cada persona quiere hacer hoy en día su santa voluntad inclusive para llevarle la contraria a su oponente, enemigo, o desleal amigo que opina diferente.

Es claro que no sería lo adecuado ponerle un cuchillo a la persona para que le entregue el reloj, tampoco es necesario dar un grito a su empleado con una orden que puede no ser cumplida una vez usted de la espalada, o pedirle a su hijo de 8 años que haga lo que usted desee con un látigo en su mano, estos métodos tan crudos tienen repercusiones muy poco deseables.

La única y garantizada manera de conseguir que usted haga algo es darle lo que usted desea.

¿Qué es lo que quiere?

Ya bien lo decía el famosísimo Dr. Sigmund Freud, uno de los distinguidos psicólogos del siglo XX, decía que todo lo que usted y yo hacemos surge de dos motivos: el impulso sexual y el deseo de ser grande. El impulso más grande de la naturaleza humana es el deseo de ser importante, vivimos en un mundo donde las personas necesitamos reconocimiento por lo que hacemos.

Casi todos los adultos normales quieren alimento, sueño, salud, bienestar para sus hijos y estas necesidades casi todas se ven complacidas, sin embargo hay una que no le damos el interés propio y es la necesidad de ser importante, todos y me atrevo a decir todos los seres humanos anhelamos ser apreciados, es una sed persistente casi insaciable, y los pocos que satisfacen honestamente esta sed del corazón podrán tener a los demás en la palma de la mano.

Este deseo de sentirse importante es lo que hace que una madre espere que alguien de sus hijos sentados en la mesa diga que la cena estuvo exquisita, este deseo de sentirse importante es lo que espera un hijo que al dar su primer paso, quiere escuchar el alboroto y aplauso de sus padres.

Cuando usted tenga en frente a una persona difícil que quiere decirle algo y opina sobre su trabajo, le gustaría saber qué decirle?

Entonces, ponga mucha atención, primero va a usar alguna de las 4 palabras poderosas:

Perdón, lo siento te amo y gracias, después continua con el reconocimiento,  vamos a verlo en el siguiente ejemplo.

En reunión de consejo se está proponiendo para el día de amor y amistad algunas actividades, alguien propone que se haga una fiesta con orquesta, y que se regale cerveza, para lo que la administradora opina con esta técnica de reconocimiento así:

Don Fulano de Tal, gracias por su intervención, valoro profundamente todos los aportes que ha hecho hasta el momento y siento que usted es una persona que está altamente comprometida con la comunidad, verdad?

–Sí, así es! –respondió

Después de este elogio y reconocimiento el Señor Fulano de Tal estuvo dispuesto a escuchar la opinión de la administradora, y además le  encontró sentido a sus palabras, la administradora continuó diciendo:

Hay otra forma de ver este tema y es el siguiente… proponiendo dos músicos y sin cerveza, evento al cual yo asistí y fui aplaudido por los asistentes, pues era yo uno de los dos músicos contratados.

Para finalizar, demuestre aprecio honrado y cariñoso que las personas atesoran y guardan estas caricias psicológicas, hacen bien al otro y nos muestran el camino hacía el  mundo de las posibilidades.

En este reporte descubrió que con unos pasos y técnicas sencillas se puede mejorar el entendimiento y transformar las malas relaciones en conversaciones asertivas con un excelente aterrizaje conversacional.

Aprendió también que aceptando la posición del otro se puede comprender desde donde está hablando, legitimarlo como ser humano, que tiene su propio observador y comprenderlo desde su historia.

Y finalmente aprendió que reconocer lo que hacen las personas está dentro de la escala de las necesidades básicas y que pocos explotan de manera positiva. Da eso que yo llamo caricias psicológica y tendrás un corazón lleno y agradecido más dispuesto a recibir.